27 de febrero de 2016

Un invierno diferente

El invierno se convirtió en calor, no porque se volviera verano, si no por tener tus brazos rodeándome. Por dormir sobre tu pecho y despertar viéndote a mi lado. Por sentir tu brazo alrededor de mi cintura en cada paso. Por ayudar a transformar mi dolor en un recuerdo bonito. Se convirtió en calor en cada beso que te robaba, en cada beso que nos dimos, esperando un tren, batiendo un café… Por descubrirme con silencios y enseñarme que en ellos hay palabras aunque no siempre las podemos interpretar. Por analizar mis gestos, por observar detalles desconocidos. Por entrelazar tu mano con la mía y acompañarme a descubrir mundo y hacer amenos y soportables trayectos que parecían no tener fin. Por sentir el agua helada correr mi espalda evitando que tanto calor se volviera insolación. Por las conversaciones sentada sobre tus piernas. Hasta la luna llena se transformó en una especie de sol y ya no sé si el calor me lo daba ella o la magia de la noche.
Y ahora, el invierno se ha convertido en el más frío de todos. 

30 de abril de 2015

Quisiera no depender de un reloj y que tus brazos me rodearan hasta dejarme sin aire. Que me acerquen tanto a ti, que pueda escuchar cuando estoy encima tuyo y de tu boca salen leves gemidos. Que me abrazaras dejando la marca de tus dedos por mi espalda, pegándome tanto a ti, cumpliendo el deseo de ser solo uno. Que tus brazos me rodearan llevando mi cabeza sobre tu pecho y ahí quedarnos hasta perder por completo la noción del tiempo, porque al fin, no dependería de un reloj.

14 de marzo de 2015

Nuestro aroma

Mis labios no se quieren separar de los tuyos, como cada despedida. Pero cuando las despedidas son en la puerta de casa tus besos tienen un sabor especial. El sabor de la felicidad. Y cuando ya me encuentro sola vuelvo a la habitación tras el rastro de tu perfume, que desaparece nada más entrar en ella. Hay aroma a sexo, a nuestro sexo. El aroma de tu cuerpo empapa mis sábanas, mi cama huele a ti, y yo también. Y así, desnuda, con tu olor y tu sabor me voy quedando dormida, sintiéndote como si alguna vez hubiéramos dormido juntos. Reviviendo una y otra vez cada instante en ese colchón.

Noto de nuevo como te acuestas a mi lado y me abrazas acercándome a ti, como me acaricias la cara con tus manos mientras me besas, mientras nos besamos y me vas encendiendo con tus labios en mi cuello, con tus mordiscos en mis pezones y tu lengua recorriendo mi barriga hasta mis caderas, como empiezo a perder el control y vuelves a subir para que arda en deseos mientras entre mis labios va haciendo agua, mientras desde allí abajo se va escuchando las ansias por tenerte dentro, por el anhelo de sentirnos uno.  Tu lengua juguetona me vuelve loca no deja de moverse y de mi cada vez salen gemidos más fuertes y mi respiración se sigue acelerando , hasta cortarse y desvanecerme en un largo gemido, estallando de placer mientras araño tu espalda. Luego vuelves a mi boca a darme aliento, a besarme como si nunca nos hubiéramos besado antes. Perdóname, perdónanos a mi cuerpo y a mi, queremos tenerte dentro ya.

Cumpliendo con mis deseos, y también los tuyos, entras. Enorme, gigante, al paso que te dejo ir entrando, poquito a poco hasta que sudemos, hasta que nos tiemblen las piernas, los brazos, hasta que de nuevo yo estalle y tu explotes junto a mi. Hasta que nuestros aromas ya se hayan mezclado lo suficiente y nuestros cuerpos desprendan olor a sexo. Hasta hallarnos en la cama tumbados respirando ese aroma, recuperando aliento.


Entonces abro los ojos y me doy cuenta que todo era el simple recuerdo de lo que acabábamos de vivir, y que lamentablemente estoy yo sola y ops… de nuevo preparada para recibirte.

11 de noviembre de 2014

Hoy hace una mañana para que vengas a casa y nada más abrirte la puerta fundirnos en un beso de esos que nos encienden, donde nuestros cuerpos ya piden a gritos formar solo uno. Donde nuestras manos no pueden evitar dirigirse al fuego de nuestro cuerpo. Hoy hace una mañana para arrastrarte hasta el sofá, desnudarme ante ti y devorarte poco a poco, besando cada cm de tu piel. Comerte hasta sentir que mi cuerpo ya no aguanta más sin tenerte dentro. Que beses mis labios y después subas lentamente hasta mi boca. Retorcerme de placer y pedirte en gritos mudos que te dejes caer en mi, sintiendo tu cadera tocar la mía. Soy tuya y me gusta serlo. Dejémonos llevar por la lujuria. Derrámate sobre mí…

4 de diciembre de 2013

Como buenos amigos


Hoy tengo ganas de que nos encontremos por casualidad y decidamos ir a tomar algo. Siempre nos lo pasamos tan bien juntos, nunca faltan risas. Y como no podía ser de otra manera que te aproveches del efecto del alcohol en mi. Con una sola copa sabes que soy otra. Y que entre bromas y recuerdos tu mano vaya subiendo poco a poco desde la rodilla, con total disimulo, por supuesto. Que te vayas acercando y que yo me ponga cada vez más nerviosa, pero rechazándote como solía hacer. Te histeriqueaba pero eso a ti te calentaba cada vez más. Hasta que me susurres al oído que te encanta como aprieto las piernas cuando intentas meter la mano entre ellas y nos fundamos en un beso. Que sientas que bajo mi vestido se desprende un calor que delata mis ganas de algo más. Y en cada beso el deseo se apodere de nosotros y decidamos marchar a otro lugar, más discreto, más solos.
Visitar aquel lugar secreto, que tiempo atrás fue nuestro. Quiero estar frente tuyo, quitarte la ropa despacio mientras saboreo todo lo que mis manos van descubriendo de ti. El tacto de tu cuerpo me excita, me acelera, quiero que nos comamos, quiero comerte hasta beber tu placer. De sobra estoy preparada para recibirte, para sentirte dentro de mi. No dejo de notar tu lengua recorriendo mi cuello y sabes que eso me pierde. Sentirte de todas las formas posibles, en todas las posiciones que nuestros cuerpos resistan. Estréllame contra la pared, hazme tuya hasta que de mis labios solo escape un leve gemido de placer sin fin. 
Y tras recuperar el aliento nos marcharemos de allí. Al llegar al metro nos despediremos con dos besos en la mejilla, como buenos amigos, como si nada hubiera sucedido, a esperar que el tiempo pase y el destino decida que nos encontremos por casualidad.  

21 de septiembre de 2013

Espero que no tuvieras planes para hoy, porque he venido a por ti y no te voy a dar más opciones. Llama a quien quieras, invéntate historias, pero esta noche no vuelves a casa. Esta noche te voy a dar lo que deseabas. Hemos tenido tantas ocasiones, pero esta vez no hay escapatoria. Todo lo que habías imaginado, que no podíamos, todo lo que ya no podemos controlar.

Apartados del mundo voy a empezar por tu boca, despacio, sintiendo como tu deseo va aumentando. Tus manos van a acariciar todo mi cuerpo y yo encendida me voy a ir entregando poco a poco a ti, pero antes te voy a ir desnudando, y bajando con mi lengua por tu cintura.

Cuando mi excitación no pueda más y mi interior te pida a gritos, será mi turno para que me desnudes, quiero que me arranques la ropa, sin cuidado. Recórreme de arriba a abajo, haz lo que desees, pero no me tortures mucho, que van a estallar mis ganas de sentir como entras lentamente en mi, de darme ese placer que haga arquearme y de sentir tus fluidos mezclándose con los míos, de sentir los gemidos como última melodía de la noche.

Y seguir hasta caer rendidos, pero sobretodo no dejes de besarme, sabes que me encantan tus besos.

23 de abril de 2013


Las velas encendidas, un suave incienso con un aroma que aumente el deseo. Tengo la camilla preparada y mis manos y mi cuerpo tan solo te esperan. Ven, túmbate, voy a hacerte desconectar. Voy a recorrer cada cm de ti, suavemente, la noche es larga y toda para nosotros.

Mis manos parecen las llamas de las velas, arden, y es que acariciarte todo el cuerpo sin tentarme a más se me está haciendo complicado.

Con tus manos buscas mi cuerpo, prohibido tocarme, la que se aprovecha ahora soy yo. Te doy media vuelta, el masaje continúa. Te acaricio la cara, la cabeza y te recorren escalofríos por todo el cuerpo. Me encanta tenerte así, en mis manos y embadurnado de aceite. Estiras el brazo hacia atrás, me coges de la cintura y me acercas a un lateral. Te sientas y me acercas a ti. Parece que el masaje se ha acabado. Empiezas a desnudarme, tan solo me dejo llevar. Tus besos recorren mi cuello, mi pecho, mi boca. En susurros me pides que sea tuya, parece que no te has enterado que desde que empezamos ya lo era.

Terminamos en la cama y entre sábanas la noche parece eterna. Los ritmos aumentan, las respiraciones se aceleran y en el momento clave, las velas se apagan y tras nuestros gemidos nos fundimos en un abrazo. Nuestra noche eterna se termina.