4 de diciembre de 2013

Como buenos amigos


Hoy tengo ganas de que nos encontremos por casualidad y decidamos ir a tomar algo. Siempre nos lo pasamos tan bien juntos, nunca faltan risas. Y como no podía ser de otra manera que te aproveches del efecto del alcohol en mi. Con una sola copa sabes que soy otra. Y que entre bromas y recuerdos tu mano vaya subiendo poco a poco desde la rodilla, con total disimulo, por supuesto. Que te vayas acercando y que yo me ponga cada vez más nerviosa, pero rechazándote como solía hacer. Te histeriqueaba pero eso a ti te calentaba cada vez más. Hasta que me susurres al oído que te encanta como aprieto las piernas cuando intentas meter la mano entre ellas y nos fundamos en un beso. Que sientas que bajo mi vestido se desprende un calor que delata mis ganas de algo más. Y en cada beso el deseo se apodere de nosotros y decidamos marchar a otro lugar, más discreto, más solos.
Visitar aquel lugar secreto, que tiempo atrás fue nuestro. Quiero estar frente tuyo, quitarte la ropa despacio mientras saboreo todo lo que mis manos van descubriendo de ti. El tacto de tu cuerpo me excita, me acelera, quiero que nos comamos, quiero comerte hasta beber tu placer. De sobra estoy preparada para recibirte, para sentirte dentro de mi. No dejo de notar tu lengua recorriendo mi cuello y sabes que eso me pierde. Sentirte de todas las formas posibles, en todas las posiciones que nuestros cuerpos resistan. Estréllame contra la pared, hazme tuya hasta que de mis labios solo escape un leve gemido de placer sin fin. 
Y tras recuperar el aliento nos marcharemos de allí. Al llegar al metro nos despediremos con dos besos en la mejilla, como buenos amigos, como si nada hubiera sucedido, a esperar que el tiempo pase y el destino decida que nos encontremos por casualidad.  

21 de septiembre de 2013

Espero que no tuvieras planes para hoy, porque he venido a por ti y no te voy a dar más opciones. Llama a quien quieras, invéntate historias, pero esta noche no vuelves a casa. Esta noche te voy a dar lo que deseabas. Hemos tenido tantas ocasiones, pero esta vez no hay escapatoria. Todo lo que habías imaginado, que no podíamos, todo lo que ya no podemos controlar.

Apartados del mundo voy a empezar por tu boca, despacio, sintiendo como tu deseo va aumentando. Tus manos van a acariciar todo mi cuerpo y yo encendida me voy a ir entregando poco a poco a ti, pero antes te voy a ir desnudando, y bajando con mi lengua por tu cintura.

Cuando mi excitación no pueda más y mi interior te pida a gritos, será mi turno para que me desnudes, quiero que me arranques la ropa, sin cuidado. Recórreme de arriba a abajo, haz lo que desees, pero no me tortures mucho, que van a estallar mis ganas de sentir como entras lentamente en mi, de darme ese placer que haga arquearme y de sentir tus fluidos mezclándose con los míos, de sentir los gemidos como última melodía de la noche.

Y seguir hasta caer rendidos, pero sobretodo no dejes de besarme, sabes que me encantan tus besos.

23 de abril de 2013


Las velas encendidas, un suave incienso con un aroma que aumente el deseo. Tengo la camilla preparada y mis manos y mi cuerpo tan solo te esperan. Ven, túmbate, voy a hacerte desconectar. Voy a recorrer cada cm de ti, suavemente, la noche es larga y toda para nosotros.

Mis manos parecen las llamas de las velas, arden, y es que acariciarte todo el cuerpo sin tentarme a más se me está haciendo complicado.

Con tus manos buscas mi cuerpo, prohibido tocarme, la que se aprovecha ahora soy yo. Te doy media vuelta, el masaje continúa. Te acaricio la cara, la cabeza y te recorren escalofríos por todo el cuerpo. Me encanta tenerte así, en mis manos y embadurnado de aceite. Estiras el brazo hacia atrás, me coges de la cintura y me acercas a un lateral. Te sientas y me acercas a ti. Parece que el masaje se ha acabado. Empiezas a desnudarme, tan solo me dejo llevar. Tus besos recorren mi cuello, mi pecho, mi boca. En susurros me pides que sea tuya, parece que no te has enterado que desde que empezamos ya lo era.

Terminamos en la cama y entre sábanas la noche parece eterna. Los ritmos aumentan, las respiraciones se aceleran y en el momento clave, las velas se apagan y tras nuestros gemidos nos fundimos en un abrazo. Nuestra noche eterna se termina.

6 de marzo de 2013

¿Cuándo vas a dejar de provocarme?


¿Cuándo vas a dejar de provocarme? Sabes bien lo que haces y voy a dejar de ser la chica buena. Te espero en mi cuarto, anímate, ven y dejémonos llevar. Eso sí, ¿te gusta jugar?, seguiremos el juego, me haré la dormida, seguiré fingiendo que no te tengo ganas. No sé si resistiré, tan solo sentir tu mano deslizándose por mi espalda ya me ponía altamente nerviosa. Probemos, quiero disfrutar de tu lengua recorriéndome el cuerpo, de tus caricias, de esos besos que me apacigüen el miedo. Hazme gritar en silencio, que nadie se entere que esa chica (casi) buena, ya no lo es.

31 de enero de 2013

Esta noche quiero arder


Si pico a tu casa no preguntes qué hago aquí, ábreme y déjame pasar, esta noche quiero arder.

Llévame a tu cuarto, a cualquier rincón donde solo estemos tu y yo. Déjame desnudarte poco a poco, esta noche quiero arder pero a fuego lento. Empecemos por la camiseta. Tss, estate quieto que ahora mando yo, en breve seré toda tuya. Acompasamos nuestras respiraciones, cada vez más aceleradas. Tus manos por todo mi cuerpo me hacen perder el control. Bésame. No me muerdas, ahí no, aún no. Esta noche quiero arder contigo. Arráncame la ropa, la temperatura está subiendo. El calor te invade. Quiero que me hagas transpirar. Juega conmigo. Abres mis piernas, entrelazando tus muslos. Siento el calor de tus dedos dentro de mi. Te diviertes dándome el placer que buscaba. Me besas, me acaricias, me muerdes entera. Ardemos lentamente y al fin entre gemidos soy tuya y tu mio. Poco a poco, rápido, cambiando el ritmo en cada mordisco en tu oreja, haciéndome llegar a límites indescriptibles. No quiero que termine la noche, no quiero dejar de sentirte en mi. Y llego al clímax mientras dejo la marca de mis uñas en tu espalda. Medio desvanecida me abrazas y me quedo dormida en tu pecho. Piel con piel descansamos hasta reponernos. Aún queda noche por delante.

Cierto es que la realidad supera la ficción, tan cierto como que es una lástima que no sepa tu dirección.