31 de enero de 2013

Esta noche quiero arder


Si pico a tu casa no preguntes qué hago aquí, ábreme y déjame pasar, esta noche quiero arder.

Llévame a tu cuarto, a cualquier rincón donde solo estemos tu y yo. Déjame desnudarte poco a poco, esta noche quiero arder pero a fuego lento. Empecemos por la camiseta. Tss, estate quieto que ahora mando yo, en breve seré toda tuya. Acompasamos nuestras respiraciones, cada vez más aceleradas. Tus manos por todo mi cuerpo me hacen perder el control. Bésame. No me muerdas, ahí no, aún no. Esta noche quiero arder contigo. Arráncame la ropa, la temperatura está subiendo. El calor te invade. Quiero que me hagas transpirar. Juega conmigo. Abres mis piernas, entrelazando tus muslos. Siento el calor de tus dedos dentro de mi. Te diviertes dándome el placer que buscaba. Me besas, me acaricias, me muerdes entera. Ardemos lentamente y al fin entre gemidos soy tuya y tu mio. Poco a poco, rápido, cambiando el ritmo en cada mordisco en tu oreja, haciéndome llegar a límites indescriptibles. No quiero que termine la noche, no quiero dejar de sentirte en mi. Y llego al clímax mientras dejo la marca de mis uñas en tu espalda. Medio desvanecida me abrazas y me quedo dormida en tu pecho. Piel con piel descansamos hasta reponernos. Aún queda noche por delante.

Cierto es que la realidad supera la ficción, tan cierto como que es una lástima que no sepa tu dirección.

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