4 de diciembre de 2013

Como buenos amigos


Hoy tengo ganas de que nos encontremos por casualidad y decidamos ir a tomar algo. Siempre nos lo pasamos tan bien juntos, nunca faltan risas. Y como no podía ser de otra manera que te aproveches del efecto del alcohol en mi. Con una sola copa sabes que soy otra. Y que entre bromas y recuerdos tu mano vaya subiendo poco a poco desde la rodilla, con total disimulo, por supuesto. Que te vayas acercando y que yo me ponga cada vez más nerviosa, pero rechazándote como solía hacer. Te histeriqueaba pero eso a ti te calentaba cada vez más. Hasta que me susurres al oído que te encanta como aprieto las piernas cuando intentas meter la mano entre ellas y nos fundamos en un beso. Que sientas que bajo mi vestido se desprende un calor que delata mis ganas de algo más. Y en cada beso el deseo se apodere de nosotros y decidamos marchar a otro lugar, más discreto, más solos.
Visitar aquel lugar secreto, que tiempo atrás fue nuestro. Quiero estar frente tuyo, quitarte la ropa despacio mientras saboreo todo lo que mis manos van descubriendo de ti. El tacto de tu cuerpo me excita, me acelera, quiero que nos comamos, quiero comerte hasta beber tu placer. De sobra estoy preparada para recibirte, para sentirte dentro de mi. No dejo de notar tu lengua recorriendo mi cuello y sabes que eso me pierde. Sentirte de todas las formas posibles, en todas las posiciones que nuestros cuerpos resistan. Estréllame contra la pared, hazme tuya hasta que de mis labios solo escape un leve gemido de placer sin fin. 
Y tras recuperar el aliento nos marcharemos de allí. Al llegar al metro nos despediremos con dos besos en la mejilla, como buenos amigos, como si nada hubiera sucedido, a esperar que el tiempo pase y el destino decida que nos encontremos por casualidad.  

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