1 de diciembre de 2011

Un adiós agridulce


Aquellos dos últimos besos se están quedando atrás. Crucé la puerta y empecé a caminar. Tengo que irme sin mirar atrás, sabiendo que te dejo en aquel café y que no te puedo volver a ver. Pienso que es lo mejor. Tú te olvidas de mí y yo de ti. Aunque duela admitirlo hay imposibles que no puedes realizar por mas empeño que pongas, por más ganas que tengas. No se puede. Y ahora estoy lejos de ti, la distancia se va haciendo más grande y atrás quedaron los dos últimos besos, tu perfume, tu mirada y tus caricias. Los momentos que juntos pasamos los escribí en un papel y lo tiré al mar, para que el agua se lleve todo lo que no podré volver a vivir. Recordé la primera vez que te vi, las presentaciones y la conversaciones de después, la manera en que nos acercamos poco a poco, cuando me prestaste tu hombro y cuando lo hice yo, las risas y las diversiones que me hiciste pasar y el tiempo que pasó. Y ahora estoy lejos de ti, la distancia se va haciendo más grande y atrás quedaron los dos últimos besos, tu perfume, tu mirada y tus caricias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario