4 de septiembre de 2012

La noche del recuerdo

Desprendías tanto calor que no necesitaba sábanas. Tus brazos me rodeaban y me sentía indefensa, pero con la mejor protección que podía tener.
Tu mirada estaba llena de preguntas, tantas dudas que no te contesté, tantas que no preguntaste.
Los silencios eran eternos, mágicos, llenos de deseos tímidos de salir. Silencios eternos que buscaban tu boca, como mi mano cuando acariciaba tu cara.
No podía evitar reír, al pensar que pensarías, al sentirme tan pequeña entre tus brazos, al sentir tantas inseguridades entre tus caricias.
Quise cerrar los ojos y desaparecer, quise que aquella noche no acabara. Quise no volver a mi realidad, y ahora que estoy en ella solo quiero un abrazo más.

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