23 de enero de 2012

El humo de tu cigarro me acaricia como tus manos lo hacían por mi cuerpo hace unos instantes.
Tienes la mirada perdida como en el éxtasis de la noche.
Un escalofrío me recorre al volver a sentir el roce de tu pierna.
El cigarro se ha consumido, te marchas. Aquí me quedo, con los labios húmedos de tus besos, sola una vez más y a la espera de sentir tu cuerpo en un nuevo encuentro.

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